Aunque el verano dura el mismo tiempo que las otras estaciones, la sensación es que pasa rápido y por ello debemos disfrutarlo a tope. El ocio sale a la calle y las terrazas, chiringuitos y actividades al aire libre es lo único que apetece.

Comienzan los festivales de música, el teatro callejero y el cine de verano y con ellos los artículos promocionales que nos informan de lo que podemos beber, comer o ponernos. Y es que el ocio en la calle da mucho de sí para cualquier marca, ya que no solo influye (aunque no nos lo creamos) en nuestra decisión de compra, sino que acabamos asociándolo a la cultura, la diversión o el relax, según su presencia en un tipo de actividad. Esto se ve cada día en las marcas de cerveza que patrocinan festivales, las bebidas energéticas que celebran eventos deportivos de exterior y riesgo o las heladerías que montan terrazas espectaculares íntegramente personalizadas con su marca.

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Y es que el verano da mucho juego. También es en estas fechas donde «muchos y muchas» salen de estampida por el mundo. Es el momento de viajar, de conocer ciudades nuevas o visitar el pueblo de tus ancestros. La cuestión es que los lugareños ya lo saben y te están esperando con un chorro de artículos promocionales y PLV que te va a dejar K.O. en cuanto llegues. Ojo, que siempre es de agradecer, porque muchas veces te ayuda a tomar decisiones y resolver dudas de “a dónde ir” o “por dónde tirar”. Y eso, también lo saben, por eso lo coges y lo metes en la mochila.

En conclusión, el material promocional veraniego beneficia a las marcas, las ciudades y lugares turísticos, y a los clientes. Y ese es el motivo por el que en verano estamos todos tan contentos. ¿O serán las vacaciones?

¡Hasta el próximo post!